Cuéntamelo todo

Así me dices cada vez que hago algo distinto a lo cotidiano. “Ya estamos en Amsterdam. Llegamos ayer. Todo bien”, es mi respuesta típica.

Hoy te voy a contar que empezamos este viaje el Sábado a la media noche. Richard manejó desde Usk (casita) hasta Dover, Inglaterra. Subimos al ferry poco antes de las 5:00 am. Llegamos a Calais, y ahí tomé yo el volante. Paramos en Brujas a desayunar. Continuamos hacia Amsterdam por el rumbo de Antwerp, Bruselas. Me detuve unas cuatro veces en gasolinerías para despejarme y caminar unos cuantos pasos: estaba cansada y el trayecto se me estaba haciendo largo. Llegamos a nuestro destino alrededor de las 4:00 pm. Dejamos el auto en un “Park & Ride”. Usamos transporte público para llegar a la ciudad y entramos al “la caja” poco antes de las 5:00 pm. No se llama “La caja”, pero yo así le digo; es un acomodamiento singular, échale un ojo: https://sweetshotel.amsterdam/locations/sweets-hotel-amsterdam-zeilstraatbrug/

No se ve bien en esta foto, pero Richard está ahí dentro.

¿Lo ves? 🙂

Estoy muy contenta aquí.

Richard todavía no está de vacaciones, así que ha hecho home office hoy, y también mañana. El Miércoles ya estará al 100% en modo vacación 😉

Richard tiene una cita para hacerse un tatuaje aquí en Amsterdam. Me ha insistido en que me haga uno yo también. No creo que yo lo haga.

Me compré una tarjeta IAmsterdam de 92 horas, espero que pueda estirar el tiempo para visitar todos los museos que tengo en mi lista.

Ya me voy a dormir. No te lo conté todo, pero hoy te di más detalles 🙂 Nos vemos en unos días.

Te amo, mi niña hermosa.

Mamá.

Cada mañana, tú

IMG_8431

[…] Cada mañana bostezas, amenazas al despertador
Y te levantas gruñendo cuando todavía duerme el sol
Mínima tregua en el bar, café con dos de azúcar y croissant
El metro huele a podrido, carne de cañón y soledad […]

Mis recuerdos de esa canción tienen más años que tú. La primera vez que escuché a Joaquín Sabina fue recién entrando a la Universidad. En esos días tuve un novio que, aunque nacido y criado en México, se creía español porque sus padres lo eran. Con el novio mexispañol escuchaba y cantaba un sinúmero de canciones de grupos y solistas españoles. Varios de ellos conocidos y otros a los que en ese entonces sólo tuve acceso mediante grabaciones en cassettes. Te estoy hablando de 1987-1992, cuando Internet no era parte de la vida cotidiana.

Caballo de Cartón fue una de mis canciones favoritas, no sólo de Sabina, sino en la vida. Recuerdo que cuando empecé a trabajar, me sentía identificada con esa mujer que viajaba en un metro maloliente, su magro desayuno y su apechugar con los vulgares “piropos” callejeros. Me daba risa el “amenazas al despertador”. Ese gesto inútil tan chistoso para mí.

Hoy día citar a Joaquín Sabina no me hace sentir particularmente eufórica. Ya no me gusta. Al menos no lo que produjo después de los ’80s. Pero es inevitable, siempre que voy a decir “cada mañana”, esa rola me viene a la mente. Y pues, cada mañana despierto, me dan ganas de romper el despertador, tomo una foto de lo que tengo enfrente de mí, y te la mando.

Te mando esas fotos diariamente para contarte que lo primero en lo que pienso cuando despierto cada día, desde el día que naciste, eres tú, Ameneh (… aunque Inés para mí).

Te quiero.
Mamá.